¿Sabías que tomar café en ayunas puede estar saboteando tu energía?
Para millones de personas, el ritual matutino no está completo sin el primer sorbo de café. Ese momento forma parte de una rutina casi automática que marca el inicio del día. Sin embargo, cada vez más expertos en nutrición advierten que esta costumbre tan extendida podría no ser la más acertada si lo que buscamos es mantener un nivel de energía estable durante toda la jornada.
La nutricionista Klau Gago, especializada en nutrición consciente y PNIE (Psiconeuroinmunoendocrinología), explica que el problema no reside en el café en sí mismo, sino en el momento en que lo ingerimos. Según sus investigaciones y recomendaciones, retrasar la primera taza puede ser la clave para evitar esos molestos altibajos energéticos que muchas personas experimentan a lo largo del día.
“El café no genera energía, solo bloquea las señales de fatiga. Si lo tomamos justo al despertar, interferimos con los mecanismos naturales que nuestro cuerpo ya ha puesto en marcha para activarse.” — Klau Gago
El papel del cortisol en el despertar natural
Cuando abrimos los ojos por la mañana, nuestro organismo activa una serie de procesos biológicos para salir del estado de reposo. Uno de los más importantes es el aumento de los niveles de cortisol, una hormona relacionada directamente con el estado de alerta y la activación. Este pico natural de cortisol es el que realmente ayuda al cuerpo a despertarse después de varias horas de sueño.
Al introducir cafeína de inmediato, estamos interfiriendo en ese proceso fisiológico perfectamente calibrado. El cerebro, al recibir un estímulo externo tan potente, puede acostumbrarse a depender de él para sentirse despierto, debilitando progresivamente su capacidad de activación natural.
¿Por qué se recomienda esperar dos horas?
La recomendación general de Klau Gago y otros especialistas es clara: esperar aproximadamente dos horas después de despertarse antes de tomar el primer café del día. Durante ese periodo, es mucho más beneficioso priorizar la hidratación y, si es posible, realizar un desayuno equilibrado. De esta forma, el cuerpo aprovecha primero sus propios mecanismos de activación, y la cafeína actúa más tarde como un complemento, no como una necesidad urgente.
- Hidratarse con agua nada más levantarse ayuda a rehidratar el organismo tras el ayuno nocturno.
- Tomar un desayuno rico en proteínas y grasas saludables proporciona una liberación de energía progresiva.
- Exponerse a la luz natural durante los primeros minutos refuerza la señal de vigilia al cerebro.
- Realizar algún movimiento suave (estiramientos o caminar) estimula la circulación y la activación metabólica.
La cafeína no crea energía: lo que realmente hace
Uno de los aspectos que más sorprende a los consumidores habituales de café es que la cafeína no genera energía en el organismo. Su función principal es bloquear determinadas señales que el cerebro utiliza para detectar la fatiga, creando una sensación temporal de mayor activación. En términos sencillos, engaña al cerebro para que no perciba el cansancio real.
Por ese motivo, muchas personas sienten un impulso inicial tras tomar café, pero horas después experimentan un descenso notable de energía que les lleva a buscar otra dosis de cafeína o incluso alimentos azucarados para compensar. Es un ciclo que puede repetirse varias veces al día.
Si eres un amante del café y quieres seguir disfrutando de su sabor y aroma mientras cuidas tu rutina, puedes elegir una cafetera italiana de buena calidad para preparar tu primera taza en el momento óptimo, o un café molido natural de tueste medio que conserve mejor sus propiedades.
El ciclo del bajón matutino: cómo se genera la dependencia
Los expertos describen un patrón muy habitual: la persona toma café nada más levantarse, disfruta de un aumento momentáneo de alerta y, a media mañana, aparece un bajón de energía. Para compensarlo, vuelve a recurrir al café o a otros estimulantes. Esa dinámica puede repetirse durante la tarde, generando una dependencia cada vez mayor de la cafeína para mantener el rendimiento diario.
El resultado es una sensación de energía poco estable, con picos y valles, y una creciente dificultad para escuchar las señales reales de cansancio que envía el organismo. Con el tiempo, se pierde la capacidad de distinguir cuándo realmente necesitamos descansar y cuándo solo buscamos un chute artificial de activación.
El impacto del café en el descanso nocturno
Otro aspecto fundamental es el momento de la última taza del día. Los especialistas advierten que tomar café a partir de las cinco o seis de la tarde puede afectar gravemente al descanso nocturno, incluso en personas que creen dormir sin problemas. La cafeína tiene una vida media de entre 4 y 6 horas, y sus efectos pueden prolongarse hasta 8 o 10 horas después de su consumo.
La consecuencia puede ser un sueño menos reparador, despertares más cansados de lo normal y, al día siguiente, una mayor necesidad de cafeína para sentirse activo. Se crea así un círculo vicioso difícil de romper.
“En muchas ocasiones, el cuerpo no está pidiendo más café. Lo que realmente necesita es dormir mejor, descansar más horas o reducir los niveles de estrés acumulado.” — Klau Gago
Para quienes disfrutan del café por la tarde pero quieren evitar que afecte al sueño, una alternativa puede ser optar por una taza de café cerámica de diseño para café descafeinado, manteniendo el ritual sin los efectos estimulantes nocturnos.
Pequeños cambios que transforman la rutina
Modificar ligeramente la forma en que empezamos el día puede marcar una gran diferencia en cómo nos sentimos durante toda la jornada. Algunas estrategias prácticas incluyen:
- Beber un vaso grande de agua nada más levantarse, antes de cualquier otra cosa.
- Desayunar alimentos ricos en fibra y proteína (huevos, avena, yogur natural, frutos secos).
- Salir a la calle o asomarse a la ventana para recibir luz natural durante al menos 10 minutos.
- Retrasar el café hasta media mañana, idealmente entre las 9:30 y las 10:30, momento en que los niveles de cortisol empiezan a descender de forma natural.
- Limitar el café a 1 o 2 tazas al día, siempre antes de las 15:00 horas.
Con estos ajustes, el cuerpo aprende a utilizar sus propios recursos energéticos de manera más eficiente, y la cafeína se convierte en un aliado puntual en lugar de en una muleta diaria. Muchas personas que prueban este cambio reportan una mayor claridad mental, menos ansiedad y una energía más constante a lo largo del día.
Contenido original en https://www.diariodecadiz.es/vivir_en_cadiz/no-deberias-tomar-cafe-levantarte-hora-exacta-primera-taza_0_2007013668.html
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