La Unión Europea aprieta las clavijas al café instantáneo: más burocracia y posible subida de precios
Bruselas ha dado un paso firme en su estrategia medioambiental al incorporar el café soluble al marco de la normativa comunitaria contra la deforestación. Esta regulación, que ya había sufrido dos retrasos por su elevada complejidad técnica, exige que cualquier empresa que comercialice determinadas materias primas dentro del mercado único demuestre que sus productos no están vinculados a terrenos deforestados. En la práctica, el café instantáneo se suma a una lista que ya incluía desde el inicio el café tostado, el café descafeinado y otras mercancías como el cacao, la soja o la madera. El resultado inmediato será un incremento significativo de los controles, la documentación requerida y los costes operativos para los fabricantes e importadores. Y, como ha ocurrido en otras ocasiones, una parte de ese sobrecoste acabará reflejándose en el ticket que paga el consumidor final.
Tal y como había anticipado la Comisión Europea en mayo del año pasado, el pasado lunes se aprobó una modificación del reglamento que extiende su alcance a nuevas categorías. A partir del 30 de diciembre de 2026, las empresas medianas y grandes deberán cumplir con todos los requisitos de trazabilidad para el café soluble. Las microempresas y pequeñas compañías dispondrán de un plazo adicional, hasta el 30 de junio de 2027, para adaptarse a la nueva normativa. Este calendario se aplica también a otros productos ya incluidos, como el cacao, la carne de vacuno, la soja o la madera.
Contenido original en https://www.libertaddigital.com/libremercado/2026-07-13/bruselas-va-ahora-a-por-el-cafe-soluble-y-amenaza-con-disparar-su-precio-7435051/
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