El renacer de la tertulia: los jóvenes del Ateneo recuperan el espíritu del Café Universal
Hay personas que encuentran su hogar en las instituciones que aman. Adrián Ruiz, un joven filósofo, ha hecho del Ateneo de Madrid su espacio vital. Cuenta con humor que le gustaría que los ateneístas le cediesen unos metros en la planta superior del edificio para instalarse allí. Su relación con este lugar recuerda a aquel personaje de Fortunata y Jacinta que no podía vivir sin pasarse la mitad del día en el café. Pero Ruiz no es un nostálgico: es un convencido de que la conversación pública puede cambiar la forma de estar en el mundo.
Junto a Julia Loga, Martina Ramos y Laura Centeno, ha creado la Agrupación Joven Café Universal, un proyecto que busca recuperar la tertulia como espacio de encuentro y aprendizaje intergeneracional. La iniciativa parte de una evidencia: los antiguos cafés de Madrid, donde se cruzaban ideas y se forjaban amistades, han desaparecido. Y con ellos, una manera de dialogar.
Un nombre con historia: el Café Universal
La agrupación toma su nombre de un establecimiento mítico, el Café Universal, situado en el número 14 de la Puerta del Sol. Allí se reunía un joven Benito Pérez Galdós con estudiantes canarios que, en la década de 1870, comentaban la actualidad política de las Islas Canarias. El escritor inmortalizó aquel ambiente en Fortunata y Jacinta y en España trágica, donde describió la tertulia como una de las más amenas de Madrid, compuesta por estudiantes de Derecho, Medicina y Caminos, y enriquecida por personas mayores con mucho oficio.
Inspirarse en aquel café no es casualidad: significa recuperar la idea de que el conocimiento no se construye en soledad, sino en la conversación.
El Ateneo, santuario histórico de la palabra
El marco elegido para esta aventura es el Ateneo de Madrid, una institución que en el siglo XIX era definida por la Real Academia Española como "Congreso de los discretos". Por su presidencia pasaron Manuel Azaña, Ramón del Valle-Inclán y Miguel de Unamuno. En la histórica sala de la Cacharrería, donde se ha desarrollado esta entrevista, llegaron a coincidir varias tertulias al mismo tiempo.
Hoy el Ateneo sigue organizando debates y conferencias, pero la palabra "tertulia" ha caído en desuso. Paquita Sauquillo, presidenta de la sección de Derechos Civiles de la institución y promotora de esta agrupación juvenil, explica que no es lo mismo un debate que una tertulia. Mientras el debate busca conclusiones o réplicas, la tertulia permite una conversación más relajada, pausada e intergeneracional. "El Ateneo genera el caldo de cultivo perfecto para este tipo de conversaciones, en las que se comparten pareceres y se escucha", añade Laura Centeno.
Los cafés que tejieron la memoria de Madrid
Madrid fue durante décadas un enorme escenario de tertulias. Algunos cafés se convirtieron en símbolo de una época:
- El Pombo, presidido por Ramón Gómez de la Serna.
- El Café del Prado, habitual de Luis Buñuel y Federico García Lorca.
- El Café Español, vinculado a la figura de Antonio Machado.
- El Café de Roma, donde Gregorio Marañón y sus discípulos preparaban proclamas políticas.
- El Café Lion, que alojaba en su planta baja una tertulia republicana encabezada por José Bergamín y, en el sótano, reuniones de la Falange.
Esa mezcla de ideologías en un mismo espacio resultaría hoy impensable. Precisamente por eso, los impulsores del proyecto consideran que la tertulia es más necesaria que nunca.
Frente a la polarización, el arte de escuchar
El diagnóstico que hacen estos jóvenes de la sociedad actual es claro: vivimos en un tiempo de crispación, polarización y violencia verbal. Las redes sociales, lejos de acercar posiciones, se han convertido con frecuencia en escenarios de confrontación donde se pierde de vista que detrás de cada mensaje hay una persona.
Frente a eso, proponen bajar el ritmo. "Queremos crear encuentros de hora y media donde se pueda conversar con calma, poner ideas en común y construir comunidad", explican. Sauquillo recuerda que su madre y su suegra reunían a sus amigas para conversar. "Vivimos muy precipitados y tendemos a imponer nuestras ideas. La tertulia es otra cosa: yo te escucho y tú me escuchas". En una sociedad tan polarizada, el arte de escuchar al otro se vuelve un gesto profundamente democrático.
La tertulia como última trinchera del civismo
Martina Ramos lo define con una metáfora: la tertulia es "la última trinchera de lo que sería el civismo". En un mundo donde cada uno se atrinchera en su bando y se alimenta solo de opiniones semejantes, conversar con quien piensa distinto es un ejercicio de ciudadanía.
Adrián Ruiz sostiene que "si no hay conversación se erosionan los puentes". Julia Loga añade que "la mirada del otro es lo que construye la democracia; es la empatía lo que nos humaniza". Ramos, por su parte, critica el formato habitual de las conferencias: "Muchas son monólogos. Hace falta dejar atrás el escenario en el que uno habla a muchos y recuperar la circularidad del diálogo". También advierte contra el "adanismo" de su generación, esa tendencia a creer que todo empieza con ellos.
Un puente entre generaciones
La dimensión intergeneracional es uno de los pilares del proyecto. Laura Centeno lo explica así: "El tema de la tecnología, el individualismo y tantos otros desafíos nos interpelan especialmente a los jóvenes. Escuchar a quienes nos precedieron es muy valioso. Quizá los problemas no sean exactamente los mismos, pero muchas de las preguntas que nos hacen sentirnos perdidos ya fueron vividas por generaciones anteriores".
Esa idea de aprendizaje mutuo es lo que diferencia a la tertulia de otros formatos: no se trata de convencer, sino de comprenderse.
¿Nostalgia o necesidad? Lo personal, lo cultural y lo político
¿Responde este proyecto a una nostalgia cultural o a una carencia actual? Para sus impulsores, la respuesta es evidente: la falta de espacios de conversación es un problema del presente. Y, aunque las tertulias no nacen con una intención ideológica, defienden que casi cualquier reflexión tiene una dimensión política.
Sauquillo lo formula con claridad: "Discutir cómo entendemos hoy el teatro o cómo queremos que se apliquen los algoritmos también es política. Todo es político, incluso quien dice que no lo es". Pero matiza que no se trata de una tertulia partidista: "Hablamos de la investigación, la salud, la cultura o la libertad de expresión. Eso es política, pero también es vida cotidiana". Adrián Ruiz resume el espíritu: "¿Son tertulias con contenido político? Sí. ¿Son partidistas? No".
Primeros pasos y próximos horizontes
La agrupación comenzó a rodar en febrero. Desde entonces, por la sala Pérez Galdós del Ateneo han pasado el sociólogo César Rendueles y el crítico de cine Miguel Marías. Sus impulsores reivindican la lentitud como un valor: "Que alguien te hable de Buñuel después de cinco horas viendo la crispación en el Congreso resulta muy refrescante", dice Julia Loga.
Entre los temas que quieren abordar está la espiritualidad, una cuestión que Martina Ramos considera "necesaria" en el momento actual. Ruiz precisa que el enfoque será abierto y plural, con distintas sensibilidades y maneras de entenderla. El objetivo, dicen, es incorporar perfiles sociológicos diversos y consolidar un espacio horizontal, lejos de la jerarquía clásica entre ponente y público. "Estamos en expansión y buscamos el apoyo de quien quiera sumarse".
El bosque que crece
Laura Centeno, investigadora del CSIC, resume el sentido de la iniciativa con una imagen sugerente: "Hace más ruido el árbol que cae que el bosque que crece, y en las redes sociales predomina el ruido. Creemos en la tertulia como una forma de contribuir a que crezcan muchas ideas".
La herencia de Galdós, una vez más, ilumina este camino. El escritor canario dejó escrito que el café era una gran feria donde se intercambiaban productos del pensamiento, y que la mitad de la historia española del siglo XIX se había fabricado en sus divanes. Esta nueva generación parece dispuesta a demostrar que la conversación sigue siendo el mejor antídoto contra el ruido.
"El café es como una gran feria en la cual se cambian infinitos productos del pensamiento humano. La mitad por lo menos de la historia española en el último siglo se ha fabricado en los divanes de los cafés. Quitadles los divanes de los cafés al siglo XIX español y ese siglo será ininteligible."
—Benito Pérez Galdós
Contenido original en https://www.abc.es/espana/madrid/jovenes-quieren-resucitar-espiritu-cafe-universal-tertulia-20260505013104-nt.html
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