¿Cuánto café es realmente seguro tomar al día? Esto dice la ciencia
Para millones de personas en todo el mundo, el café no es solo una bebida: es un ritual matutino, un impulso de energía a media tarde y, en muchos casos, un auténtico placer. Sin embargo, durante décadas la comunidad científica ha debatido sobre sus efectos reales en el organismo. ¿Es beneficioso o perjudicial? La respuesta, como suele ocurrir, depende de la dosis. Un reciente análisis publicado por la American Heart Association (AHA) en la prestigiosa revista Circulation arroja luz sobre la cuestión y establece unos límites claros para el consumo diario de cafeína.
El equipo de investigadores, coordinado por el doctor Gregory M. Marcus —catedrático de Medicina en la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y jefe asociado de Investigación en Cardiología de UCSF Health—, revisó numerosos estudios previos para determinar la cantidad de café que puede ingerirse sin poner en riesgo la salud cardiovascular.
El límite seguro para el corazón: hasta 400 mg de cafeína
Según la revisión, la mayoría de los adultos sanos pueden consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día sin que esto incremente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. ¿A cuántas tazas equivale esa cantidad? Los expertos calculan que son de tres a cinco tazas de café negro (de unos 240 ml cada una), siempre que se trate de café solo y sin aditivos. Esta recomendación es ampliamente aceptada por organismos de salud internacionales.
“Para la mayoría de los adultos, la ingesta de hasta 400 mg de cafeína al día es segura y no aumenta el riesgo cardiovascular. Sin embargo, las dosis altas de cafeína, como las que contienen las bebidas energéticas, pueden tener efectos nocivos para el corazón y deben evitarse”, señala tajantemente el doctor Marcus.
No obstante, los propios autores advierten de que no todas las fuentes de cafeína son iguales. Mientras que el café filtrado y preparado de forma tradicional tiene una concentración moderada, las bebidas energéticas pueden contener entre tres y cuatro veces más cafeína por unidad de volumen, lo que las convierte en un producto potencialmente peligroso, especialmente para personas jóvenes o sin patologías previas.
Beneficios respaldados por la evidencia
El consumo regular y moderado de café (sin azúcares ni edulcorantes artificiales) se asocia con una menor incidencia de varias enfermedades crónicas. Los estudios revisados muestran que beber entre dos y cuatro tazas diarias puede ayudar a:
- Prevenir la diabetes tipo 2, gracias a compuestos como los polifenoles y el ácido clorogénico.
- Reducir el riesgo de ictus (accidente cerebrovascular) y de enfermedades cardiovasculares en general.
- Disminuir la probabilidad de sufrir fibrilación auricular, una arritmia común que aumenta el riesgo de coágulos y derrames cerebrales.
Es importante señalar que estos efectos protectores pueden diluirse o incluso desaparecer si se añaden grandes cantidades de azúcar, jarabes o productos ultraprocesados al café. Los investigadores también subrayan que el café contiene cientos de compuestos bioactivos más allá de la cafeína, y que muchos de los beneficios observados podrían deberse a esa combinación y no exclusivamente al estimulante.
¿Cuándo el café se vuelve un riesgo?
El lado oscuro del consumo de cafeína aparece cuando se superan los límites recomendados o cuando se opta por fuentes concentradas. Las bebidas energéticas, en particular, se han vinculado con un aumento de la tensión arterial, arritmias cardiacas e incluso eventos graves en personas jóvenes y aparentemente sanas.
Además, la respuesta a la cafeína varía enormemente de una persona a otra. Factores como los siguientes influyen en la rapidez con que el organismo metaboliza esta sustancia:
- Genética: algunas personas poseen variantes enzimáticas que metabolizan la cafeína más lentamente.
- Edad: el metabolismo tiende a ralentizarse con los años.
- Medicamentos: ciertos fármacos (anticonceptivos orales, algunos antibióticos o broncodilatadores) pueden interferir en la eliminación de la cafeína.
- Hábito de consumo: los bebedores regulares desarrollan tolerancia, mientras que los consumidores ocasionales son más sensibles.
- Estado de salud: personas con ansiedad, trastornos del sueño o hipertensión deben extremar las precauciones.
Por todo ello, mientras algunos individuos pueden tomar cuatro tazas sin notar efecto adverso, otros experimentan palpitaciones, nerviosismo o insomnio con apenas una o dos tazas.
Más allá de la cafeína: otros compuestos del café que importan
El café no es solo cafeína. Entre sus componentes destaca el cafestol, un diterpeno presente de forma natural en los granos de café que tiene la capacidad de elevar los niveles de colesterol LDL (el llamado “colesterol malo”). El cafestol se encuentra sobre todo en el café preparado sin filtro de papel: el café de prensa francesa, el espresso, el café turco o el hervido. En cambio, los filtros de papel retienen la mayor parte de esta sustancia, por lo que el café filtrado es la opción más recomendable para quienes buscan minimizar el impacto en el colesterol.
Asimismo, el café es rico en antioxidantes como los ácidos clorogénicos, que contribuyen a reducir la inflamación y mejorar la sensibilidad a la insulina. Estos compuestos podrían ser los verdaderos responsables de la asociación entre el consumo de café y un menor riesgo de diabetes tipo 2, más que la cafeína en sí misma.
La clave está en la moderación personalizada
Los expertos concluyen que la cantidad óptima se sitúa entre dos y cuatro tazas diarias, un rango que en los estudios se relaciona con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, insuficiencia cardiaca e ictus. A partir de cuatro tazas, el beneficio parece estabilizarse e incluso podría invertirse, aumentando la probabilidad de insuficiencia cardiaca en algunos casos.
Para quienes desean aprovechar los beneficios del café sin exponerse a los riesgos, los autores recomiendan:
- Optar por café solo o con un mínimo de leche, evitando los azúcares añadidos y los siropes procesados.
- Utilizar cafeteras con filtro de papel para reducir la ingesta de cafestol.
- No superar las 3-4 tazas al día como norma general.
- Prestar atención a las señales del propio cuerpo: si aparecen palpitaciones, insomnio o ansiedad, reducir la dosis.
- Consultar con un médico o nutricionista en caso de dudas, especialmente si se toman medicamentos o se padece alguna enfermedad crónica.
“Cada persona reacciona de forma diferente a la cafeína según su edad, su genética, sus enfermedades o los medicamentos que toma. Lo importante es conocer cómo responde el organismo y consultar con los profesionales sanitarios cuando existan dudas”, subraya Gregory M. Marcus.
En definitiva, el café sigue siendo una bebida segura y potencialmente beneficiosa para la mayoría de la población, siempre que se consuma con conocimiento y moderación. La ciencia nos ha proporcionado una guía clara: hasta 400 mg diarios es el límite general, pero cada uno debe encontrar su propia dosis de equilibrio.
Contenido original en https://www.lavanguardia.com/magazine/bienestar/20260726/11601370/cantidad-cafe-puedes-tomar-dia-seguridad-expertos-epm.html
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